|
|
La
presencia de población en Alcantarilla
se remonta a los tiempos remotos de la prehistoria.
En las proximidades de la casa de Cayitas, junto
al antiguo cauce del río Sangonera, debió
existir un poblado ibérico allá
por el siglo V a. d J.C., con su necrópolis
por la actual calle Hurtado Lorente, en donde
se encontró en 1964 una vasija de origen
griego de gran belleza que se conserva en el Museo
Arqueológico Provincial |
|
|
Casa
Cayitas
|
Calle
Hurtado Lorente |
Otro
lugar que ha aportado importantes descubrimientos,
fragmentos de esculturas de animales y de columnas,
además de restos cerámicos, ha sido
el cabezo de El Agua Salada, donde hubo un asentamiento
ibérico, y posiblemente santuario, también
por el siglo V a. de J. C., que permaneció
durante siglos hasta la época romana.
|
|
Próximo al Museo de la Huerta se han hallado
cerámicas que demuestran la existencia
de una villa romana entre los siglos I y III d.
de J.C. Aunque no son éstos los únicos
vestigios arqueológicos de aquel tiempo,
pues fragmentos cerámicos ibéricos
y romanos se han encontrado por diversas calles
de Alcantarilla, desde la vecina Voz Negra hasta
las proximidades de Javalí Nuevo. Sin duda
la permanencia de población en este lugar
en tiempo de los romanos se vio favorecida por
ser una zona de paso, característica que
ha permanecido en los siglos posteriores, pues
por nuestra villa pasaba una importante calzada
romana, la que unía Cartagena con las ciudades
de la Meseta.
Vienen después varios siglos de oscuridad,
en los que nada se sabe con certeza de lo que
pasó en Alcantarilla, hasta que parecen
las primeras referencias escritas de su existencia
en los siglos XI y XII, con las citas de dos autores
musulmanes que nos hablan de “Qantarat Askaba”,
junto al río Segura, creemos que por los
alrededores del puente de Las Pilas, también
como lugar de paso en la ruta que comunicaba a
Murcia con Granada.
Con la conquista castellana se la conocerá
con la denominación de “Alcantariella”,
por lo que sigue haciendo referencia a la existencia
de un puente pequeño en el río Segura.
Del siglo XII ha llegado hasta nosotros el documento
más antiguo de nuestra villa, la concesión
que hace Alfonso X de la aldea a la orden de Alcántara
el 8 de octubre de 1252, cuando todavía
el reino de Murcia era sólo un protectorado
castellano. |
Oinochoe
Atico
Fuente: 'Historia de Alcantarilla
de la Prehistoria al fin del Señorío’
|
|
En
los años siguientes Alcantarilla cambiará
varias veces de dueño al compás
de los conflictos bélicos que se suceden
en el reino. En 1266, al caer Murcia definitivamente
en poder de los cristianos, permanecerá
en los territorios que le dejan al rey musulmán
de La Arrixaca Muhammad ibn-Hud, pero cuatro años
después pasa a ser el señorío
de la reina D.ª Violante. Las luchas por
la sucesión, que se producen al final del
reinado de Alfonso X, tienen su repercusión
en Murcia, y el rey la entrega al concejo de Murcia
en 1283 con la condición de que fuera habitada
con población cristiana. Esto pudo suponer
la incorporación al municipio de la capital
y un cambio radical en el rumbo de su historia,
pero la muerte del Rey Sabio al año siguiente
y la sucesión de Sancho IV no hizo posible
tal posibilidad. Alcantarilla continuaría
con su población musulmana hasta el siglo
XVI y con su independencia del ayuntamiento de
Murcia.
El
lugar pasaría otra vez a poder de la reina
D.ª Violante hasta 1296 que, invadido el
reino por el rey de Aragón, es donada por
el monarca al noble Joan Garcés de Loasia.
Se mantuvo como dominio aragonés durante
cuatro años, volviendo en 1300 otra vez
a D.ª Violante. Poco después muere
la reina y la población le correspondió
a D.ª María de Molina, que poseyó
el señorío hasta su fallecimiento
en 1321. La situación de Alcantarilla llegaría
a estabilizarse cuando en este año toma
posesión de la aldea el cabildo y obispo
de Cartagena.
|
 |
Alfonso
X y Doña Violante |
 |
El
prelado murciano D. Martín Martínez
había conquistado en 1309 el castillo
de Lubrín, en tierras de Almería,
y el rey Fernando IV se lo había
canjeado por las posesiones de la reina,
entre ellas la alquería de Alcantarilla.
El señorío eclesiástico
sería el de más larga duración,
ya que se prolongaría durante 259
años hasta concluir en 1580.
Durante el siglo XIV y el primer tercio
XV la historia de la localidad se verá
marcada por las continuas disputas entre
el concejo de Murcia y los señores
de Alcantarilla. Al ser un enclave dentro
del término de la capital creará
una situación no muy clara sobre
su jurisdicción. |
Escudo
de la
orden de Alcántara |
|
|
Las autoridades concejiles murcianas pretenderán
considerarlo como parte de su término y enviarán
a jueces y almotacenes a ejercer la justicia y a
cobrar impuestos a sus habitantes. Pero el cabildo
y obispo de la diócesis, como señores
del lugar, reclamarán su propia jurisdicción
sobre la aldea. Estas disputas, que ya surgen en
tiempos de D.ª María de Molina, se agudizan
con el señorío eclesiástico;
llegando, a veces, el obispo a amenazar con la excomunión
a las autoridades murcianas. El rey será
siempre el recurso al que acuden las partes en litigio
en demanda de sus privilegios. Pero las cartas reales,
además de ser en algunos casos contradictorias,
no son tenidas en cuenta por los jueces y regidores
de Murcia que, una y otra vez, se niegan a aceptar
la independencia de Alcantarilla. De esta manera
se prolonga el pleito durante años, hasta
que en 1437 un juez especial designado por el rey
Juan II, el bachiller Alfonso Núñez
de Toledo dictó la sentencia definitiva,
que sería a favor de la Iglesia de Cartagena,
reconociendo la jurisdicción de ésta
sobre la localidad.
Esta sentencia y este año de 1437 son claves
en la historia de Alcantarilla, ya que supuso el
reconocimiento por todos de su independencia respecto
a la ciudad de Murcia, y ocasionará en el
futuro que nuestra villa tenga Ayuntamiento propio
y no se convierta en una pedanía más
del término de la capital. En
el período del señorío eclesiástico
tuvieron lugar varios sucesos cuyas huellas llegan
hasta nuestros días. El primero fue la
construcción de una noria sobre la acequia
de Alquibla o Barreras, que trajo un considerable
aumento de los regadíos del término
y la consolidación como núcleo urbano
de Alcantarilla. Esta noria, iniciada su instalación
en 1451 y aprobada definitivamente por el concejo
de Murcia en 1457, aumentó su tamaño
en 1550, después de varios pleitos con
la ciudad de Murcia. Con el paso de los años
ha ido renovándose la rueda de madera hasta
llegar a la actual de hierro que sigue en uso
y puede admirarse junto al Museo de la Huerta.
En 1502 se produce otro hecho trascendental para
la villa, la conversión obligada de sus
habitantes, en su inmensa mayoría musulmana,
al cristianismo. Esto influiría, junto
con el establecimiento de la noria en el siglo
anterior, en el aumento demográfico, por
el mayor dinamismo de la población cristiana
que se veía libre de los tributos que sufrían
los musulmanes. |
No
menos importante es lo sucedido en 1545, en el
que una gran avenida conjunta del Segura y el
Sangonera arrasó por completo el pueblo,
no dejando prácticamente ninguna casa en
pie, lo que dio lugar al inmediato traslado de
las viviendas unos quinientos metros hacia el
oeste, en un lugar más alto alejado del
Segura, en los alrededores de la actual iglesia
de San Pedro, en donde se construyó el
nuevo pueblo, perdiendo el contacto con el paso
del río que había sido su signo
de identidad durante siglos. |
 |
El
cabildo eclesiástico, que había quedado
como señor único de la villa en 1456
al repartirse el obispo y cabildo los lugares de
Alguazas y Alcantarilla, perdió también
su señorío en 1850. Los aprietos por
los que pasó la Hacienda Real en tiempos
de Felipe II tuvieron su repercusión en la
historia de Alcantarilla. El monarca la incorporó
a la Corona para pagar con su venta parte de los
préstamos que día a los banqueros
extranjeros. Por esta razón fracasó
el intento de adquirirla que hicieron los regidores
del concejo de Murcia, siendo vendida por 24.000
ducados a un grupo de prestamistas genoveses, quedando
finalmente la jurisdicción en el noble genovés
Lázaro Usodemar, que tomaba posesión
de la misma el 6 de agosto de 1581.
Menos
de un siglo duró el señorío
de los Usodemar, pues con la muerte en 1677, sin
descendencia, de D. Jerónimo de Sandoval
Usodemar y Fajardo, biznieto de D. Lázaro,
se extinguía esta familia y la jurisdicción
de la villa pasaba otra vez a la Corona. Aunque
no sin nuevos pleitos entre algunos parientes de
los Usodemar, la Iglesia de Cartagena, el oficio
de la Misericordia de Génova y la propia
Monarquía. La sentencia del Consejo Real
de 8 de marzo de 1698 puso fin a los pleitos y la
jurisdicción de la villa pasaba otra vez
a la Corona. |
Felipe
II |
|
Durante
el tiempo de los Usodemar el hecho más
relevante que se produjo en la villa fue la expulsión
de los moriscos en 1614. Éstos representaban
la población más antigua de la villa,
eran los alcantarilleros que se habían
convertido forzosamente a principios del siglo
anterior a la religión cristiana y, ahora,
sospechando que aún seguían practicando
ocultamente el islamismo, fueron expulsados de
España. Tal medida significó para
nuestra villa la pérdida de un tercio de
su población, aproximadamente 600 personas
Después de la sentencia del Consejo real
Alcantarilla deja de ser un lugar de señorío
tradicional, pero tampoco se convierte en una
villa de realengo. Se trata de una situación
señorial especial en la que el señor
es el propio rey, que ejerce sus funciones a través
del Consejo. Éste nombrará a un
Juez Protector que tendrá a su cargo la
jurisdicción civil y criminal y la facultad
de nombrar a los oficiales del concejo, igual
que habían hecho los anteriores señores
a lo largo de varios siglos. El primer Juez Protector
fue D. Rodrigo de Miranda a quien le sucedió
el conde de Gondomar y a éste el cardenal
Belluga. Así se fueron sucediendo diversos
nobles y personajes del Consejo Real en el cargo
de Juez Protector, hasta llegar en 1835 al último
de ellos que fue D. Ramón López
Pelegrín, duque de Bailén. Al año
siguiente se proclamó la constitución
de 1812, desapareciendo los señoríos
y mayorazgos del antiguo régimen, y con
ello Alcantarilla se constituye como ayuntamiento
constitucional de manera definitiva, siendo el
primer alcalde de esta nueva etapa D. Diego García.
Ya antes hubo ayuntamiento constitucional en el
período liberal 1820-23, siendo en estos
años cuando se produce un hecho que pudo
cambiar el futuro de la villa: la ampliación
de su término municipal. Tal aspiración
se vio frustrada por la vuelta del absolutismo;
Alcantarilla no vería cumplida esta necesidad,
y sólo en parte, hasta 1987. El 21 de mayo
de este año aprobaba la Comunidad Autónoma
la segregación de 10,2 kilómetros
cuadrados del municipio de Murcia y la incorporación
al término de Alcantarilla, que venían
a aumentar su minúscula extensión
de 5,53 kilómetros cuadrados que ha tenido
siempre esta localidad. Aunque se trata de algo
muy reciente, no cabe duda de que estamos ante
un hecho histórico de trascendental importancia
para el futuro de nuestra villa. |
 |
Escudo
de la
familia Usodemar |
No
podemos terminar este breve resumen de la historia
de Alcantarilla sin hacer alusión a algunos
de sus hijos ilustres. Tenemos que citar en primer
lugar al Beato
Andrés Hibernón (1534-1602),
aunque nació en Murcia no olvidemos que
fue Alcantarilla el lugar donde transcurrió
su niñez, en casa de sus padres, para pasar
luego la mayor parte de su vida en Valencia, en
la ciudad de Gandía. Otro personaje digno
de destacar es el Sabio Lorente,
Sebastián Lorente Ibáñez,
(1813-1884), que nació en nuestra población
pero emigró joven a Perú donde realizó
una ingente labor cultural y de investigación
histórica, llegando a ser una de las figuras
más sobresalientes de la cultura peruana
del siglo XIX. Finalmente, otro ilustre hijo de
la villa fue Pedro
Jara Carrillo (1876-1927), destacada figura
de las letras en la Murcia de principios del siglo
XX; fue sobre todo poeta, autor del himno a Murcia,
y periodista, dirigió durante muños
años el periódico “El Liberal”. |
|
|
|
|
|